

Puntadas con propósito
Nuestra historia comenzó en Celaya con una máquina de coser y el deseo de vestir a compañeros que no encajaban en moldes comunes. Nos negamos a la producción en serie porque cada cuerpo animal es único.
Hoy, un grupo de costureras locales corta y confecciona cada pieza a mano, seleccionando telas suaves que respiran para que puedan correr y jugar libremente.




